Aclarada mi posición en este útero que es el mundo quiero pasar a expresar mi tristeza. Como todos -o casi todos- los días, hoy no pudo faltar mi pispeada diaria al diario (valga la redundancia). Ya no sé ni porque me empeño en mirar las noticias, robos, mentiras, préstamo del BID para Argentina de 850 millones de dólares (supuesta inversión y mejora de la calidad de vida de los ciudadanos...supuestos programas de ayuda a la pobreza y a la inestabilidad social...supuestos y más supuestos que hay que ver para creer)...y Moria Casán que se va a hacer una larinoscopía para demostrarle al mundo (porque el mundo está muuuuuy interesado en las peripecias de la diva que ya pasó de moda) que ella no consume drogas. Entre otros temas, el arrepentimiento del infante que acusó a Michael Jackson de pedofilía hace como 15 años, la nueva canción de shakira, un pobre kiosko en Alta Córdoba al que le robaron dos veces en el transcurso de 40 minutos. Pero vamos por partes, quiero puntualizar un par de cosas antes de llegar al núcleo de mi tristeza:
Cosas de las que me percaté con el diario de hoy:
-Los famosos tienen que hacerse una larinoscopía o morirse para ser portada en los diarios, a pesar de haber desaparecido de la faz de los medios hace mucho tiempo. Y estoy harta de la muerte de Michael Jackson, harta, podrida, enferma. Y no es que no respete a los muertos, al contrario, hasta podría haberle hecho un homenaje acá en mi blog, porque en sus buenas épocas me entretenían sus canciones y sus bailes, y de verdad creo que marcó una época. ¿Pero tiene que estar en todos lados? y que me dicen de Benedetti, porqué nadie homenajeó a Benedetti cuando se murió. Me enoja, mucho.
-Shakira era una de mis cantantes favoritas hace unos años, realmente consideraba que tenía una de las voces más bonitas y uno de los más suspicaces ingenios para la creación de sus letras ¿Tenía que comercializarse de la forma en que lo hizo? -a juzgar por el último sencillo que escuché y que pueden escuchar acá-. Yo digo, es una canción que se ajusta a todos los parámetros de la música basura que repiten en toooooooodas las radios -excepto por Petinatto que a las 6 de la mañana me pasa a los beatles- en toooodos los boliches, en tooooodos lados, y que te persigue con el mismo ritmo, con la misma letra vacía, algo parecido al reggeaton. Un desastre, una decepción, se me cayó un ídolo.
En fin. De ahí parte de mi tristeza. La otra parte procede de lo siguiente.
Respecto a la noticia del flaquito al que le robaron dos veces en 40 minutos, paso a la seguridad del país, que últimamente escasea, eso no es secreto para nadie. Pero después de leer la noticia, bajé a los comentarios del pueblo. Uno reclamaba que la solución a los problemas era la pena de muerte, otro que tendrían que cortarle la mano a quien robe y si reincide le tendrían que cortar la otra, otro tipo dijo que había que reformar el sistema penal e incluir penas más severas, y todos comentarios de ese estilo. Yo me pregunto ¿en qué momento nos metimos todos en una máquina del tiempo y volvimos al siglo de las gallinas, a condenar a la horca o a la guillotina al que se robó un pedazo de pan? Es lamentable. Y ojo, no es que quiera justificar al ladrón o al delincuente, evidentemente la estructura de la sociedad tiene mucho que ver en todo este tema, pero más allá de ser un delincuente es también un ser humano, un ser humano enfermo en una sociedad enferma; a mi me parece que la solución no está en cortarle la cabeza al buen estilo Alicia en el país de las maravillas o en cortarles la mano. La justicia no es un ojo por ojo y diente por diente. La justicia creo yo, es tomar a ese delincuente y reformarlo, darle la rehabilitación que su parte enferma merece. El pueblo, en su ignorancia, pide que se aísle a ese producto enfermo de la sociedad para que no la contamine, y finalmente lo envían a instituciones que no están equipadas para tratarlo, que lo hacen un ser más asocial de lo que ya es, y que, por el contrario, hacen que el sujeto se enferme más, son los llamados efectos de la prisionalización, al final, cuando sale de la cárcel, vuelve a lo mismo, porque en ningún momento nadie se detuvo a ampliar sus horizontes como ser humano, a darle otras oportunidades. No hay que olvidarse que cualquiera de nosotros, CUALQUIERA, puede caer en la delincuencia si se encuentra en las circunstancias que lo empujen a ello. No sé, me dio mucha pena ver que en vez de avanzar vamos para atrás y repito que no se trata de justificar la delincuencia, sino más bien en aceptar que hay otros medios para hacer que merme, hay otras instancias más allá de la cárcel como se conoce -ya sea por el cine o por los medios de comunicación- como la cárcel abierta. En fin, creo yo que podría hablar mil horas de este tema, pero me sorprendió mucho haber leído esos comentarios, de verdad me imaginé en el medio de la plaza del pueblo con un montón de gente a mi alrededor poniéndose contenta porque en escasos minutos van a soltar la rampilla en la plataforma, uno se va a morir ahorcado y se va a hacer "justicia".


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